7.2.13

John Gresham Machen


Fechas:
(1881-1937)


Datos Biográphicos:
N. en Baltimore (EE.UU.), su padre era un eminente y próspero abogado. Su madre le enseñó los rudimientos de la fe cristiana reformada que profesaban —Confesión de Fe y Catecismo— y puso en él el amor por la literatura clásica inglesa y francesa. Estudió en la Universidad Johns Hopkins (1901) y en el College y Seminario Teológico de Princeton. Animado por su profesor de NT marchó a Alemania a proseguir sus estudios en Marburgo y Gotinga, donde la teología liberal de Wilhelm Herrmann le hizo atravesar una crisis de fe y conciencia. 
Ordenado al ministerio de la Iglesia Presbiteriana de Norteamérica en 1914. Enseñó Literatura y Exégesis del NT en el Seminario de Princeton de 1906 a 1929. Durante la Primera Guerra Mundial sirvió en Francia con la Asociación Cristiana de Jóvenes (YMCA). 

Admirador y seguidor a la vez de su profesor B.B. Warfield (v.), siempre defendió la teología reformada o calvinista de Princeton, influenciada por la experiencia avivamentista americana y la filosofía del sentido común de la escuela escocesa. Debido a la tendencias liberales del seminario M. lo abandonó en 1929 y fundó uno nuevo con el nombre de Westminster Theological Seminary, radicado en Filadelfia. Compañeros profesores del Princeton le secundaron en su empresa y formaron parte del nuevo claustro de enseñanza, que pretendían conservar la enseñanza del “viejo Princeton”. Expulsado de su Iglesia por insubordinación, al participar en una Junta Independiente de Misiones (1933), decididamente reformada y evangélicamente conservadora, de la que no quiso renunciar, fundó la Iglesia Presbiteriana Ortodoxa (1936), después de haber intentado recusar el veredicto condenatorio de la Asamblea General. 

Murió el 1 de enero de 1937 de una neumonía mientras buscaba apoyo para sus proyectos denominacionales en Birsmarck (Dakota del Norte). 

Se opuso rotundamente el liberalismo teológico por considerarlo no una versión moderna de la fe cristiana, sino una negación de la misma. Cristianismo y modernismo, decía, son dos religiones completamente distintas. Aunque nunca se consideró un fundamentalista, apoyó la controversia fundamentalista en su defensa de la teología cristiana clásica e histórica. Escribió eruditos ensayos sobre el nacimiento virginal de Cristo y la teología paulina. 

En valiente profesión de fe expresó lo siguiente: “El cristiano no puede sentirse satisfecho en tanto que alguna actividad humana se encuentre en oposición al cristianismo o desconectada totalmente del mismo. No hay deber más urgente que el de dominar el pensamiento del mundo con objeto de convertirlo en un instrumento de la verdad en lugar de un instrumento del error” (Cristianismo... p. 13). 

Obras Disponibles: El hombre (TELL); Cristianismo y cultura (Felire). Biog.: J. Gresham Machen, a Biographical Memoir, Ned B. Stonehouse. WTS, Filadelfia 1977. 

5.2.13

Casiodoro de Reina



Primer traductor de la Biblia. Nacido en Montemolín (entonces Reino de Sevilla, actualmente Extremadura) en 1520 aprox. y fallecido en Frankfort en 1594. Con otros, abandonó el monasterio jerónimo de San Isidoro del Campo, próximo a Sevilla, en 1557, al descubrirse la comunidad protestante sevillana, fijando su residencia en Ginebra. Su deseo de ponerse a salvo del Santo Oficio, diferencias con sus nuevos correligionarios, las intrigas de Felipe II (que puso espías cerca de él y precio a su cabeza), necesidades económicas, la política española en Flandes y la impresión de su traducción de la Biblia - la primera completa al castellano de los originales - le obligaron a cambios constantes de domicilio. Así lo vemos en Frankfort, Londres, Amberes, Bergerac, Castillo de Montargis, Basilea y Estrasburgo.  
Como traductor, se le debe la conocida como Biblia del Oso (Basilea, 1569) y la traducción al francés de Historia Confessionis Augustanae (Amberes, 1582). Fue el autor de la Declaración o Confesión de Fe hechas por ciertos fieles españoles, que huyendo de los abusos de la Iglesia Romana y la crueldad de la Inquisición de España, hicieron a la iglesia de los fieles para ser en ella recibidos (Frankfort, 1577); de comentarios a porciones de los Evangelios de San Juan y San Mateo (aparecidas en latin en 1573, Frankfort) y de un Catecismo (1580), publicado en latín, francés y holandés. También redacto unos Estatutos para una sociedad de ayuda a los pobres y perseguidos, en Frankfort, que ha llegado hasta nosotros.  

En el Auto de Fe de la inquisición de Sevilla, el 26 de abril de 1562, fue quemado en efigie y figuró en el Indice como autor de primera clase.  

Al morir le sucedió en el pastorado de la comunidad luterana de habla francesa en Frankfort uno de sus hijos, Marcos. Allí se conserva un retrato suyo al óleo que reza así: "Casiodoro de Reina, nacido en Sevilla..."


  La Biblia de Casiodoro de Reina es la primera Biblia completa impresa en lengua española y también la única traducción protestante hoy existente, pues en la mal llamada Biblia de Cipriano de Valera (Amsterdam 1602) el nuevo editor se limitó, 
como abajo explicamos, a cambiar el orden de los libros y a añadir o quitar notas marginales, con alteraciones cuantitativamente mínimas del texto bíblico fijado por el primer traductor, cuyo nombre viene además ostentosamente silenciado en la portada. 
Este silencio se explica por la enemistad de más de treinta años que el superortodoxo calvinista Cipriano de Valera sintió con su antiguo maestro en el convento jerónimo de San Isidro del Campo extramuros de Sevilla, por haberse negado Casiodoro a someter su traducción de la Biblia a la censura de los eclesiásticos de Ginebra. Pero partamos de más atrás, pues la historia del protestantismo español está aún por escribir. 
Casiodoro de Reina (propiamente habría que escribir Reyna, como él mismo firmaba y Valera le nombró) era considerado en Sevilla como el maestro indiscutido de la naciente comunidad evangélica. De todos los frailes de San Isidro del Campo que en 1557 huyeron de Sevilla y se dirigieron a Ginebra, fue Casiodoro de Reina el único que no tuvo que hacer estudios suplementarios de teología bajo Théodore de Bèze en Lausanne y también el único (aparte de Juan de Sosa, un joyero anabaptista de Sevilla, ahogado en Amberes en 1560) a quien los Inquisidores sevillanos en el Auto de Fe de 23 abril 1562 dieron el honorable título de ‘heresiarca’, es decir, maestro de herejes. Según testimonio de los mismos inquisidores Casiodoro había propagado con mucho éxito la doctrina evangélica entre los seglares de Sevilla (interrogatorio de María de Bohorques); basándose sobre documentos hoy desaparecidos, el historiador de la Inquisición Juan Antonio Llorente asertó ser debida a ‘un Fray Casiodoro’ la súbita conversion al luteranismo de todos monjes de San Isidro; en su libro ‘Sanctae Inquisitionis Hispanicae artes’, afirma Casiodoro solamente que fueron dos frailes de San Isidro a dar ‘inicio a este negocio’, con el resultado que en pocos meses casi todos los frailes del convento o se habían convertido o al menos simpatizaban con ellos. Uno de estos iniciantes fue naturalmente el propio Casiodoro, quien por modestia o cautela silencia aquí su nombre, siendo él (y no 
Antonio del Corro, como sostenía Vermasseren y tendía a creer Gordon Kinder) el verdadero autor de este primer gran libro contra la Inquisición publicado por primera vez en Heidelberg en 1567 bajo el pseudonimo de Reginaldus Gonsalvius Montanus (cfr. el capítulo sobre Reina en mi libro Spanien und der Basler Buchdruck, Basel/Stuttgart 1985). 

31.1.13

Cipriano de Valera


Nacido en Valera la Vieja (Herróbriga), entonces perteneciente al Reino de Sevilla, en 1531 o 1532, y fallecido después de 1602 al parecer en Londres. Sobre todo, es conocido como el revisor y editor de la primera traducción castellana de la Biblia desde los originales.  
Fué condiscípulo de Arias Montano, mientras estudiaba en Sevilla. Al terminar seis años de estudios de Filosofía, y con el grado de Bachiller, ingresó en el Monasterio Jerónimo de San Isidoro del campo, próximo a Sevilla, desde el que huyó, con otros, en 1557, a Ginebra para librarse del Tribunal de la Inquisición, que llegó a quemarlo en efigie ("por luterano") en 1562 y le colocó en el "Indice de Libros Prohibidos", como autor de primera clase.  
De Ginebra pasó a Londres, al subir al trono Isabel I, y allí residió el resto de sus días, menos el tiempo que le llevó en Amsterdam la impresión de la segunda edición, notablemente revisada por él, de la traducción castellana de la Biblia, que había publicado su compatriota y compañero de monasterio Casiodoro de Reina, en Basilea (1569). En Inglaterra fundó una familia, enseñó en las universidades de Cambridge y Oxford y publicó varios libros.  
De sus obras originales, la primera que vió la luz fue Dos Tratados. El primero el del Papa y su de autoridad, colegido de su vida y doctrina, y de lo que los doctores y concilios antiguos y la misma Sagrada Escritura enseñan. El segundo trata de la misa, recopilado de los doctores, concilios y de la Sagrada Escritura (1588 y, la segunda edición, 1599). Le siguió Tratado para confirmar a los pobres cautivos de Berveria...(1594), que incluye en un apéndice: "Enxambre de los falso milagros y ilusiones del demonio con que María de la Visitación... engañó a muy muchos". De sus traducciones, la más destacada es la que hizo de la Institución de la Religión Christiana, de Juan Calvino (1597).

29.1.13

John Owen



Fechas:
(1616-83)


Datos Biográficos:
N. en Stadham (Oxfordshire, Inglaterra), de antepasados galeses. Su padre, Henry Owen, era ministro de la Iglesia Anglicana y pertenecía al ala de los “puritanos" o reformadores evangélicos. 
El joven Owen fue un alumno tan prodigioso que a los doce años pudo entrar en la Universidad de Oxford, en el Queen’s College, cosa inaudita aun en aquel entonces. 
A sus dones naturales añadió un esfuerzo casi sobrehumano, disciplinándose severamente en cuanto al descanso: sólo dormía cuatro horas durante la noche. Esta fue una de las causas de sus continuos problemas de salud y de su relativamente temprana muerte. 

Fue ordenado al ministerio de la Iglesia de Inglaterra, aunque fue algún tiempo después, al escuchar un sermón de un predicador cuyo nombre nunca pudo saber, que llegó a experimentar su conversión personal y la paz con Dios. En Fordham (Essex), pastoreó una pequeña congregación anglicana. 

En el conflicto civil que enfrentó a los ingleses en aquel tiempo, Owen apoyó decididamente la causa del ejército del Parlamento en contra de los defensores de los reyes jacobitas. 

Fue llamado a predicar ante el Parlamento inglés en varias ocasiones, incluso el día después de la ejecución del rey Carlos I. Además, acompañó a Olover Cromwell en muchas de sus campañas militares, en las cuales sirvió como capellán al ejército parlamentario. 

En 1652 fue nombrado vice-rector de la Universidad de Oxford, siendo rector el mismo Cromwell. Sin embargo, fue quitado de este prestigioso cargo cuando más tarde se opuso a que Cromwell fuese nombrado rey. 

Pero su verdadera fama se debe no a sus importantísimos papeles en la vida política y académica, sino a sus incomparables aportaciones a la teología. No pocos lo tienen por el más gran de todos los teólogos ingleses. El número de sus obras escritas, la profundidad de su contenido, y la amplitud de los temas sobre los cuales ejercitó su enorme intelecto, le hacen uno de los más grandes exponentes del protestantismo clásico. Quizá la obra que más destaque, por su erudición y por el tratamiento casi exhaustivo de su exégesis, es el monumental comentario a la epístola a los Hebreos, en ocho gruesos volúmenes en una edición moderna. 

Era calvinista y aún no ha sido superada su exposición contundente de la teología calvinista. Tocante a su doctrina del gobierno de la Iglesia mantuvo una posición independiente, pese a sus antepasados y su propia educación teológica y comienzos espirituales. Estaba firmemente convencido del sistema congregacional, de que cada iglesia local tenía que ser independiente y gobernarse a sí misma. 

Murió un 24 de agosto, fecha de doble vergüenza para los adversarios de cristianismo histórico, y de doble honor para sus defensores; fue el día de la matanza de San Bartolomé en Francia, cuando en 1572 de ese mismo día fueron asesinados miles de hugonotes o evangélicos franceses; y el día cuando, en 1662, dos mil ministros del Evangelio británicos fueron expulsados de sus iglesias, por negarse a someterse a la Ley de Uniformidad, respecto a la religión, tales como Watson (v.) y Goodwin (v.). 

“En sus escritos espirituales se percibe un gran celo así como un sorprendente conocimiento de la obra del Espíritu Santo en el corazón de los pecadores” (P. Toon). 

24.1.13

R. B. Kuiper


Fechas:
(1886-1966)

Datos Biográphicos:
N. el 31 de enero en Garrelsweer (Groningen, Holanda), sexto hijo del pastor reformado Klaas Kuyper, el cual a los 50 años de edad aceptó el llamamiento a ser pastor en Grand Haven (Michigan, EE.UU.), de la Primera Iglesia Cristiana Reformada, y posteriormente en Chicago en una congregación de la misma Iglesia. Allí acudió el joven Kuiper a la escuela y a la Universidad (1903-7). Se doctoró un año después en la Universidad de Indiana, graduandose en latín, como antes había hecho en griego. En el Seminario Calvino de Grand Rapids estudió teología con L. Berkhof (v.). 
En 1911 contrajo matrimonio con Marie Janssen, que iba a resultar en una unión feliz. Ambos se matricularon ese mismo año en el Princeton Theological Seminary de Nueva Jersey. Eran entonces profesores B.B. Warfield (v.) y G. Vos (v.). 

Ordenado al ministerio de la Iglesia Cristiana Reformada el 14 de julio de 1912. Afable en carácter y brillante en su predicación atrajo buen número de congregantes en las distintas iglesias que pastoreó, con el consiguiente aumento de su membresía. Su método era sencillo de seguir: “Precisión en el lenguaje es la mejor ayuda de la precisión en el pensamiento” 

En septiembre de 1930 fue nombrado Presidente del Calvin College. Con anterioridad J.G. Machen (v.) había realizado grandes esfuerzos para que Kuiper aceptara el puesto de profesor de Teología Sistemática en el recién fundado Westminster Theological Seminary (1929), lo cual, después de intensa reflexión aceptó por un año. Regresó en 1933 para encargarse de la cátedra de Teología Práctica, en la que permaneció hasta el día de su jubilación en 1952. 

Cuando en la décado de los 30 se funda la denominación llamada Iglesia Presbiteriana Ortodoxa, accede a unirse a ella como pastor, dejando su filiación ministerial con la Iglesia Cristiana Reformada, no por discrepancias con su iglesia madre, compuesta en su mayoría por holandeses inmigrados, sino por su sentido de responsabilidad con la nueva denominación. Prueba de ello es que años después, con toda naturalidad, volverá a su primera iglesia para servirla como pastor una vez más y Presidente del Seminario Calvino. 

“Teológicamente ea un reformado hasta la médula de sus huesos —dice J. Murray (v.)—. Creyó que la Biblia expone un sistema de doctrina, y que este sistema es específicamente reformado. En esto no admitió equivocación ni compromiso.” 

Educado en la enseñanza reformada no podía ver con buenos ojos el movimiento fundamentalista, y su tradición anabautista, en lo que fallaba en hacer justicia a la riqueza de la vida humana y la cultura general. “Una espiritualidad que denigra lo relativo a la naturaleza, la cultura y la historia es una falsa espiritualidad”, escribe. 

Maestro de predicadores cree que “el sermón es un mensaje urgente de parte del Dios vivo, un mensaje para el que el predicador tiene que verse a sí mismo como el heraldo debidamente señalado. Por él tiene que dar todo lo que tiene.” La predicación tiene que basarse únicamente en la Escritura, ya que la Escritura sola es la Escritura toda, cuyo centro es Cristo. Por eso enfatizó la predicación expositiva. 

Murió el 22 de abril, detrás dejaba un ejemplo equilibrado de teología y política eclesiástica. Sencillo, amante de la claridad, supo poner al alcance de todos la riqueza de la teología cristiana reformada. 

22.1.13

David Martyn Lloyd-Jones



 Fechas:
(1899-1981)


Datos Biográphicos:
N. 20 de diciembre en Cardiff (Gales, Reino Unido). La familia se mudó a Llangeitho (Cardiganshire), escena del predicador de avivamientos Daniel Rowland (1711-90), que dio origen al movimiento calvinista metodista de Gales. La mayor parte de su vida la pasó en Inglaterra. En Londres estudió la la carrera de medicina, consiguiendo un brillante doctorado (1921). 
En 1935 comenzó su relación con la Inter Varsity Fellowship (IVF). A partir de 1939, como presidente de la IVF jugó un papel importante en la creación de la Fraternidad Internacional de Estudiantes Evangélicos (IFES). Contribuyó también en la creación de la Biblioteca Evangélica de Londres, donde se reune la mejor colección de literatura puritana del mundo; el London Bible College, cuyo primer director fue E.F. Kevan (v.); el Movimiento Evangélico de Gales, que continúa la tradición del antiguo calvinismo metodista de Roland y Whitefield (1714-70); y el Seminario Teológico de Londres, y El Estandarte de la Verdad, editorial dedicada por completo a rescatar la literatura puritana y reformada, puesta en olvido por entonces, a cuyo cargo estaba I.H. Murray (v.). 

Aunque nunca tuvo una formación teológica de academia o seminario, ha sido uno de los grandes pensadores y teólogos del siglo XX. Fue un gran lector de literatura reformada, puritana y moderna, con especial interés por la historia y la biografía. Agudo y penetrante como un bisturí contribuyó al renacimiento del calvinismo evangélico en todo el mundo. “No sólo conocía a los puritanos mejor que nadie, así como los clásicos del avivamiento del siglo XVIII, sino que además estaba muy documentado en la historia secular, la poesía, la política y la filosofía” (C. Catherwood). 

Enseño a los estudiantes cristianos a pensar y hacer uso riguroso de la mente. Oliver Barclay dice que les enseñó a valorar y amar la doctrina, haciéndola materia poderosa y viva. Profundizó en las interioridades del alma como un maestro de la espiritualidad, su obra sobre la depresión espiritual ha pasado a la lista de los clásicos. 

En 1968 dejó su ministerio de predicación, debido a una grave enfermedad. Desde entonces comenzó un ministerio literario consistente en la edición de sus sermones expositivos, en especial Romanos y Efesios. Siempre buscó restaurar la verdadera naturaleza de la predicación cristiana, consistente en exposición de la Escritura, y dependiente de la iluminación del Espíritu, sobre lo cual pronunció unas importantes conferencias en el Seminario Teológico Westminster de Filadelfia (EE.UU.). Supo ver que la incredulidad humana es más una cuestión moral que intelectual, por cuanto la salvación, como el pecado, afecta a la persona entera. Defensor del calvinismo ortodoxo respecto a la salvación o doctrinas de la gracia, fue a la vez un gran evangelista y entusiasta de los avivamientos, que por todos los medios trató de esclarecer y promocionar. 

Predicador extraordinario y directo fue descrito por E. Brunner como “el más grande del cristianismo de hoy”. Otros le han calificado de profeta del siglo XX, en su vigoroso llamamiento al testimonio evangélico unido.

17.1.13

RICHARD BAXTER


Fechas:
(1615-91)

Datos Biográphicos:
N. el 12 de noviembre de 1615 en Rowton (Shropshire, Inglaterra). Asistió a la escuela gratuita de Donnington (Wroxeter), aunque desarrolló sus conocimientos privadamente de modo autodidacta, alcanzando un alto nivel de erudición. 
En 1634 conoció a Joseph Symonds y a Walter Cradock, teólogos “noconformistas” -independientes de la iglesia estatal-, de quienes aprendió varias de sus doctrinas y adquirió el gusto por la piedad. 

Ordenado diácono por el obispo John Thornboroug de Worcester en 1638; director de la Escuela Richard Foley de Dudley en 1639. Maestro adjunto en Bridgnorth (1639-41), aquí se dedicó a estudiar las diferencias entre la Iglesia de Inglaterra y los noconformistas. Rechazó el episcopalismo en su forma inglesa. 

Su nombre está asociado a la ciudad de Kidderminster (2000 habitantes en aquella época), donde ejerció un notable trabajo pastoral y misionero, entre 1641 y 1660, con algunos intervalos. La población de Kidderminster era ignorante y corrupta.
 A su llegada escasamente una familia de cada calle asistía a la iglesia, al final de su ministerio, raro era encontrar una familia en cada calle que no lo hiciera. Mientras le fue posible no prestó importancia a las diferencias entre los presbiterianos, los episcopales y los independientes con tal de conseguir la cooperación de los ministros locales en la obra pastoral. 

Al comienzo de la guerra civil inglesa se unió a las fuerzas parlamentarias como capellán del ejército (l642-45). No muy conforme con las ideas religiosas de Oliver Cromwell, ni con el republicanismo, marchó con el regimiento del coronel Edward Whalley (Ejército Nuevo Modelo, 1645-47). 

En la restauración monárquica de Carlos II se le ofreció el obispado de Hereford, que B. rechazó por motivos de conciencia y doctrina. Esto le impidió volver a Kidderminster o ejercer como ministro del Evangelio. En 1662, debido al “Acta de Uniformidad” (v. T. Watson), fue expulsado de la Iglesia Anglicana y sufrió persecución a manos del juez Jeffreys, por presunto “libelo contra la Iglesia”. 
A pesar de ello continuó predicando en distintos lugares de reunión, por lo que fue multado y encarcelado dos veces, una de ellas en la Torre de Londres durante dieciocho meses. Murió el 8 de diciembre de 1691. 

Baxter escribió constantemente, en total unas 200 obras. De hecho, es uno de los teólogos británicos más voluminosos. 

Frente al calvinismo de John Owen (v.), quizá el teólogo puritano más reputado, B. aceptó las ideas de Moisés Amyraldo (1596-1664). Este enseñó una doctrina reformada de salvación a mitad de camino entre el arminianismo y el romanismo. 
A saber, que la muerte de Cristo había sido penal y vicaria, pero no estrictamente subtitutoria, y por tanto era de aplicación universal. Dios ofrece y concede perdón a todo aquel que responde con fe y arrepentimiento, inducidos por la gracia efectiva y sostenidos por la gracia perseverante. 

En temas espirituales queda como uno de los grandes clásicos de todos los tiempos. 

Obras Disponibles:
Obras: La esperanza cristiana para la otra vida (CLIE), El reposo eterno de los santos (CLIE). 

21.3.12

Juan Pérez de Pineda - Precursor de NT en español


Juan Pérez de Pineda
No hay constancia de la fecha de nacimiento de Juan Pérez de Pineda, aunque todo indica que debió nacer hacia finales del siglo XV en la ciudad cordobesa de Montilla (España). Algunos autores afirman que él fue el Juan Pérez que aparece como encargado de negocios del emperador Carlos V y testigo directo de los acontecimientos del saco de Roma por las tropas imperiales, pero otros autores lo niegan dada la abundancia de un nombre y un apellido tan común entre los españoles.
En cualquier caso la primera noticia cierta que tenemos de nuestro personaje es su estadía en Sevilla, como rector del Colegio de la Doctrina. Por aquel tiempo Sevilla se había convertido en un foco principal de protestantismo en España, pues algunos de los principales teólogos de la ciudad simpatizaban o se identificaban con el luteranismo, como Juan Gil (Dr. Egidio) y Constantino Ponce de la Fuente. También en dicha ciudad había un monasterio de frailes jerónimos que rezumaba por doquier la misma doctrina; entre otros allí están Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera, primer traductor de la Biblia completa al castellano a partir del hebreo y del griego, el primero y revisor de la misma, el segundo. Según Valera, Sevilla era "la primera ziudad de nuestra España, que en nuestros tiempos conoziese los abusos, superstiziones i idolatrías de la Iglesia Romana."
Cuando la persecución se desata en Sevilla y el Dr. Egidio es encarcelado (1551), Juan Pérez escapa, junto con los frailes jerónimos antes mencionados, y se refugia en Ginebra. Esta persecución culminará con el primer Auto de Fe celebrado en dicha capital en la que veintiuna personas murieron quemadas, entre los que se hallan varios frailes jerónimos, incluido su prior, y algunas mujeres que se reunían para celebrar cultos en la casa de una de ellas. 
En el segundo Auto de Fe que se celebra en Sevilla (1560), Juan Pérez es quemado en efigie, junto con el Dr. Egidio (cuyo cadáver había sido desenterrado) y con Constantino Ponce. En ese mismo Auto de Fe son quemadas catorce personas, entre las cuales está Julianillo Hernández, el indómito contrabandista de literatura protestante en Sevilla.
En Ginebra, Juan se convertirá durante tres años en el predicador de la congregación de habla española que vive en esa ciudad. Allí también compondrá su obra literaria, entre la que destaca la traducción de los Salmos y del Nuevo Testamento al castellano. 
La traducción de los Salmos (1557) se la dedicó a la hermana de Carlos V, María de Hungría, regente de los Países Bajos. Menéndez y Pelayo dice de este trabajo: "No la hay mejor de los Salmos en prosa castellana". 
En cuanto al Nuevo Testamento, Pérez de Pineda trabajará sobre las traducciones que hicieran Francisco de Enzinas y Juan de Valdés.  
Además de estas traducciones Pérez de Pineda escribió una Epístola Consolatoria (1560), destinada a fortalecer los ánimos de los protestantes españoles que sufrían los rigores de la Inquisición, y una carta (1557) dirigida a Felipe II en la que exhortaba al monarca a poner remedio a los males de la nación.
Casi al final de su vida encontramos a Pérez de Pineda siendo el capellán de la duquesa Renata de Ferrara, quien había hecho de sus dominios territorio de acogida para los protestantes perseguidos. Al morir dejó todo sus bienes para sufragar la impresión de la Biblia al castellano, legado que usará Casiodoro de Reina para editar su traducción.

29.2.12

AGUSTÍN DE HIPONA


Fechas: (354-430)
  
Datos Biográphicos:
Considerado el más importante de los teólogos cristianos desde el Apóstol Pablo, Agustín nació el 13 de noviembre del año 354 en la ciudad de Tagaste, actual territorio de Argelia, en el Norte de África. Sus padres, Patricio y Mónica, pertenecían a la clase media, aunque se distanciaban por sus creencias: Patricio era pagano, mientras que Mónica aceptó la fe cristiana y se destacó por su piedad. 
Determinado a que su hijo fuera abogado, Patricio le envió a estudiar a Tagaste, Madaura, y posteriormente a Cartago. Agustín cursó sus estudios con brillantez, pero, al mismo tiempo, arrastrado por la pasión juvenil y las tentaciones de la época, se entregó a una vida disoluta. 
A la muerte de su padre, consciente de los muchos sacrificios por él realizados para que pudiera gozar de instrucción, decidió enmendar un poco su vida y comenzó a interesarse por las ideas religiosas. Sin embargo, con una mente entregada por completo a la filosofía griega y preocupado por el problema del origen del mal, entró en la secta de los maniqueos de la que formó parte nueve años, una religión de origen persa que proclamaba la existencia de dos dioses u origenes últimos de todas las cosas en conflicto constante: la luz y las tinieblas. Años después, (387-400) escribiría numerosas obras contra los maniqueos. 
Convertido en un erudito formidable y en un magnífico orador, consiguió afincarse en Roma y abrir una escuela, trasladándose posteriormente a Milán, en calidad de profesor de retórica en la sede del famoso obispo Ambrosio. 
Los sermones de Ambrosio le acercaron al verdadero cristianismo y comenzó a leer las epístolas de Pablo. Un día, estando en el jardín, escuchó una voz del Cielo que le decía: «Toma y lee» ; se levantó a toda prisa y entrando en la casa donde tenía las cartas de Pablo, las abrió al azar y leyó en Romanos: 
«No en glotonerías y borracheras, no en lechos y disoluciones, no en pendencias y envidia: mas vestíos del Señor Jesucristo y no hagáis caso de la carne en sus deseos» (Ro. 13: 13 y 14). Agustín se retiró entonces a una finca, a fin de meditar, y meses después, el sábado de Pascua del año 387, recibía el bautismo de manos de Ambrosio. 
En el 388, tras la muerte de su madre, regresó a Tagaste y fundó un monasterio, en el cual permaneció hasta ser ordenado presbítero en el año 391, siendo consagrado cuatro años después, a la muerte del Obispo titular, como obispo de la ciudad de Hipona, cargo que ocupó hasta su muerte. 
Fue allí donde realizó la práctica totalidad de su inmensa obra literaria, en la que destacan obras tan conocidas como sus Confesiones, La ciudad de Dios, La verdadera religión, La utilidad de creer, Tratado sobre la Trinidad, conocido también como Enquiridion. 
Agustin enfrentó con la mayor dureza el cisma de los Donatistas, originado en el año 312 y que dominada buena parte de la Iglesia en el Norte de Africa, enfrentándola al nuevo concepto católico de una sóla iglesia centrada en Roma. 
El pensamiento de Agustín dominó por completo a lo largo de toda la Edad Media y al llegar la Reforma en el siglo XVI, tanto reformadores como contrareformadores hicieron su propia interpretación de Agustín hasta el punto de llegar a considerar la Rerforma –como alguién ha dicho– cómo la doctrina de Agustín sobre la gracia rebelándose contra la doctrina de Agustín sobre la Iglesia 

28.8.11

Biografía A. W. Tozer


Nació en La Jose (ahora Newburg), una pequeña comunidad agrícola en el oeste de Pennsylvania, fue su conversión como un adolescente en Akron, Ohio. Aunque en su camino a casa desde el trabajo en una empresa de neumáticos, escuchado una calle predicador decir: “Si no sabe cómo ser salvado … sólo llamar a Dios”. Al regresar a casa, él subió a la buhardilla, atendiendo el consejo del predicador.
En 1919, cinco años después de su conversión, y sin revisión teológica de formación, Tozer aceptado una oferta para su primer pastor de la iglesia. Este proceso comenzó cuarenta y cuatro años de ministerio, en relación con la alianza cristiana y misionera (C & MA), un protestante evangélica denominación; treinta y tres de esos años se desempeñó como pastor en varias iglesias. Su primer Pastoral se encontraba en una tienda pequeña iglesia en Fort Nutter, West Virginia. Tozer también sirvió como pastor durante treinta años en Southside Iglesia Alianza en Chicago (1928 a 1959), y los últimos años de su vida se gastaron como pastor de la Iglesia Avenue Road en Toronto, Canadá. . En la observación de la vida cristiana contemporánea, considera que la iglesia estaba en un peligroso camino hacia comprometer con “mundanos”.
En 1950, fue elegido Tozer editor de la revista semanal Alianza, ahora se llama, Alianza Vida, la publicación oficial de la C & MA. Desde su primer editorial, de fecha 3 de junio de 1950, escribió “Se va a costar algo lento caminar en el desfile de las edades, mientras que los hombres emocionados de precipitarse sobre el tiempo confuso movimiento con el progreso. Pero El pago se efectúa en el largo plazo y la verdadero cristiano no tiene mucho interés en nada por debajo de eso “.
Entre los más de cuarenta libros que el autor de, al menos dos son considerados como clásicos cristiana: la búsqueda de Dios y el conocimiento del Santo. Sus libros en impresionar al lector la posibilidad y necesidad de una más profunda relación con Dios.
Durante un viaje de tren de Chicago a fines del 1940, AW Tozer comenzó a trabajar en la búsqueda de Dios. Él escribió durante toda la noche, las palabras que vienen a él tan rápido como él podría ponerlos hacia abajo. Por la mañana siguiente, cuando el tren tirado en McAllen, Texas, el borrador fue escrito en done.Although tal extraordinariamente corto período de tiempo, la profundidad, claridad e integridad de la Tozer mensaje ha realizado la búsqueda de Dios soportando un favorito — – Alrededor de 1,7 millones de ejemplares en forma impresa en 15 idiomas.
Vida simple y no materialista estilo de vida, él y su esposa, Ada Cecilia Pfautz, nunca propiedad de un automóvil, autobús y que prefieren los viajes en tren. Aun después de convertirse en un conocido autor cristiano, Tozer firmado lejos gran parte de sus regalías a los que estaban en necesidad.
Tozer había siete hijos, seis varones y una niña. Fue enterrado en el cementerio Ellet, Akron, Ohio, EE.UU., con un simple epitafio marcado su tumba: “AW Tozer – un hombre de Dios”.
La oración es de vital importancia para el personal Tozer. . “Su predicación, así como sus escritos no son sino extensiones de su vida de oración”, comenta su biógrafo, James L. Snyder en el libro, en la búsqueda de Dios: la vida de AW Tozer.. “Él tenía la habilidad de hacer frente a sus oyentes a sí mismos a la luz de lo que Dios estaba diciendo a ellos”, escribe Snyder.
También hay muchas recopilaciones de sermones y otros escritos que fueron editados y publicados por Christian Publications, Inc, después de la muerte de Tozer.

4.8.11

Biografía de George Whitefield


N. el 16 de diciembre de 1714 en Gloucester (Inglaterra). Su padre, un mesonero, murió cuando tenía dos años de edad. Hasta los doce años ayudó a su madre con el mesón o posada. Desde entonces pudo asistir a la escuela, donde se hizo famoso por sus dones de orador y actor y sus puntos de vista nada religiosos. A los 18 años de edad ingresó en la Universidad de Oxford, donde la lectura de William Law (v.): Un llamado serio a una vida santa, le hizo reflexionar sobre su vida espiritual. Entabló amistad con Carlos y Juan Wesley (v.), quienes, junto a otros 12 más, formaron el Club Santo (Holy Club).

La errónea búsqueda de la santidad mediante el esfuerzo humano llevó a Whitefield al agotamiento y tuvo que regresar enfermo a su casa, circunstancia que aprovechó para leer la Biblia con más intensidad, hasta que llegó a comprender la obra de reconciliación con Dios por medio de los méritos de Cristo, no por los propios medios humanos. Así define su transformación espiritual: “El espíritu de lamentación fue arrancado de mí, y supe de veras lo que era regocijarse en Dios mis Salvador, y, por algún tiempo, no pude evitar cantar salmos en cualquier lugar donde estuviera”. Sin embargo su conversión no tuvo lugar sino hasta siete semanas después, en la Semana Santa de 1735, unos tres años antes de la de los hermanos Wesley.

Fue ordenado al ministerio de la Iglesia de Inglaterra en junio de 1736, a los 21 años de edad. Su primer sermón causó un impacto inmediato, centrado como estaba en la necesidad de nacer de nuevo. Poco a poco se le fueron cerrando los púlpitos de las iglesias de Inglaterra. Los Wesley le invitaron a unirse a ellos en la colonia de Georgia, lo cual hizo en 1737, hasta el año siguiente. Allí, aparte de su labor evangelizadora, comenzó una casa para huérfanos.

En Gales conoció a un pastor laico llamado Howell Harris (1714-38), que había comenzado a predicar en el aire libre. Por entonces se esperaba de los pastores que se mantuvieran dentro de la estrecha esfera de sus actividades, reducidos al interior de sus templos. Whitefield, “en espíritu de santa agresión”, se lanzó a la predicación en el campo abierto, donde había miles de personas que nunca pisaban un lugar religioso.

Su primer intento tuvo lugar en el campo minero de Kingswood, cerca de Bristol, donde miles de oyentes acudieron a escuchar sus fervorosas predicaciones. No tardó en conseguir que Juna Wesley le imitara en sus labores.

Se calcula que predicó por los menos a unos 10 millones de personas en sus 34 años de ministerio. No hubo ciudad, medianamente importante, en Inglaterra, Escocia o Gales, que no le hubiera tenido como evangelista. Visitó Esocia 14 veces, y 7 cruzo el Atlántico rumbo a las colonias. Dos veces visitó Irlanda, y en una ocasión estuvo a punto de ser linchado por una turba de ignorantes católicos-romanos. También estuvo en Holanda y pasó cuatro meses en Portugal y en las Bermudas, donde almas fueron ganas para Cristo. Su influencia se dejó sentir en todas las iglesias protestantes de Inglaterra y las colonias en el Nuevo Mundo, gracias a los conversos que se unieron a casi todas las denominaciones existentes.

Su último sermón tuvo lugar el 29 de septiembre de 1770 en Exeter (New Hampshire). Por noche tuvo un ataque de asma y murió desfallecido un domingo por la mañana. Juan Wesley dijo: “¿Hemos leído o sabido de alguien que haya sido un instrumento de bendición en Sus manos para conducir a tantos pecadores de las tinieblas a la luz, y del poder de Satanás a Dios?”

“Fue uno de los primeros que en el siglo XVIII llamaron la atención sobre las viejas verdades que produjeron la la Reforma Protestante. Su constante defensa de las doctrinas enseñadas por los reformadores, sus incansables referencias a los Artículos y las homilías de los mejores teólogos de Inglaterra, obligaron a muchos a pensar y examinar sus propios principios. Si se pudiera saber toda la verdad, creo que se vería que el despertar y progreso del ala evangélica de la Iglesia de Inglaterra recibió su impulso más poderoso de George Whitefield” (J.C. Ryle).

Whitefield era calvinista en doctrina, y cuando Wesley predicó en contra de este sistema de teología, aquél se vio obligado a separarse, no sin dolor, en 1740; de lo cual surgió el Metodismo Calvinista, principalmente en Gales, gracias a la conversión e impulso de Daniel Rowland (1711-90).

Fuente: Editorial Clie

28.7.11

Biografía de John Charles Ryle


En el año 1956 James Clarke & Co, Ltd. de Inglaterra publicaron de nuevo en inglés el libro por John Charles Ryle que lleva el título Holiness (Santidad) y el Dr. Martyn Lloyd-Jones escribió un breve prefacio. Dijo en ese prefacio que en su día J. C. Ryle era famoso, sobresaliente y amado como un campeón y exponente de la fe evangélica y reformada.
Esa observación concuerda con cosas que he leído. Ryle escribió más de 200 folletos y tratados, y se vendieron millones de copias de ellos y muchos de sus escritos fueron traducidos a varios idiomas. En México tuvieron una fuerte influencia en el establecimiento de iglesias reformadas. Lloyd-Jones continuó, Sin embargo, por alguna razón u otra su nombre y sus obras no son conocidos entre evangélicos modernos. Creo que todos sus libros están agotados en este país y son difíciles de obtener usados. Acuérdense, que hace como 50 años que Lloyd-Jones dijo eso. Lloyd-Jones vio el interés renovado y creciente en los escritos de Ryle como una señal de bien que le daba ánimo y esperanza. Así recomendó esa nueva edición de Holiness. Desde aquel entonces, el mundo de habla inglés ya tiene acceso a muchos de los escritos y tratados de Ryle, y hay lugares en el Internet que son dedicados a Ryle (véase abajo) en los cuales una persona puede leer en inglés casi todo lo que escribió.
Ahora bien, cuando Banner of Truth Trust (Estandarte de la Verdad) publicó un libro titulado Perlas Cristianas, escritos selectos por J. C. Ryle en el año 1963 (¿traducido por David Estrada?), esa publicación y algunos otros libros por Pink y otros autores, fueron los primeros pasos de fe y esperanza que el Señor despertara de nuevo en el mundo de habla hispana la fe reformada y un nuevo interés en Ryle y en otros autores que expusieron la fe reformada y evangélica antigua, como estaba sucediendo en el mundo de habla inglés.
En 1963 parece que no había ningún escrito de Ryle disponible excepto algunos bien viejos y usados. Banner of Truth dijo, “El libro que bajo el título de “PERLAS CRISTIANAS” presentamos al lector evangélico, viene a ser la colección más completa y escogida que hasta la fecha ha sido vertida al castellano. Confiamos que con esta publicación hayamos contribuido en algo a llenar este vacío literario inmenso que con respecto a temas de vida y aplicación cristianas se deja sentir en el mundo evangélico de habla hispana.”
Después de la página con el título y la fecha de la publicación y la casa publicadora; hay una segunda página que contiene solamente el nombre del autor, y dos pequeñas citas:
JUAN CARLOS RYLE
1816-1900
“Un hombre de granito con un corazón de niño.
“Grande en estatura, grande en intelecto, grande en espiritualidad, grande como predicador y expositor, grande en la tarea de llevar almas a Dios.”
A continuación veremos algo de la verdad que hay en esas citas. John Charles Ryle nació el 10 de mayo de 1816, en Macclesfield, Cheshire County, Inglaterra, a John y Susanna Ryle. Su abuelo era un cristiano practicante que ayudó el movimiento metodista en el norte de Inglaterra. Era también un hombre de negocios próspero, de manera que el padre de J C Ryle era un bien situado banquero, aunque parece que era un cristiano de nombre solamente. Los planes para su hijo eran introducirle en la carrera diplomática. Ryle realizó sus estudios en las universidades de Eton y Oxford, donde, además de recibir una buena educación, se destacó como deportista jugando al cricket. Su conversión tuvo lugar en 1837 mientras estaba en la iglesia oyendo la lectura del capítulo 2 de Efesios.
Pero como dos años antes de su conversión, sucedió un pequeño incidente que produjo ímpetu al proceso inexorable de su conversión. Ryle estaba cazando con un amigo de Eton, Algernon Coote, y con algunos otros. Al pasar el día en algún momento Ryle juró delante del padre de Coote, un cristiano ferviente, y le reprendió tajantemente. Ryle nunca juró después. Este suceso le llevó a tener una amistad por toda su vida con Algernon Coote, de quien Ryle escribió: ‘fue la primera persona que me dijo que pensara, me arrepintiera y orara.’ Aunque Ryle no se convirtió en seguida, estaba muy conciente que su norma para la vida estaba en gran contraste con la de los cristianos que conocía. Así, a llegar el verano de 1837 y la conversión de Ryle, los fundamentos habían sido puestos. Un poco antes de tomar sus exámenes finales, se enfermó con inflamación del pecho. Pero, pudo hacerlos y él atribuye esa poder a la lectura de la Biblia y la oración. Su enfermedad le dio más tiempo para pensar, y mientras más pensaba, más veía que Jesucristo no era el centro de su vida.
Entonces, un domingo por la tarde sucedió que asistió una de las iglesias de la parroquia. No se acordó de nada en particular, ni aun del sermón. Pero respondió a la manera por la cual fue leída la segunda lección, por alquien cuyo nombre nunca supo. El pasaje fue tomado del segundo capítulo de Efesios y al llegar a versículo 8, el lector puso gran enfasis en él, con una pausa breve entre cada cláusula. Así Ryle escuchó: ‘Porque por gracia sois salvos – por medio de la fe – y esto no de vosotros – pues es don de Dios.’
La misma verdad que transformó a Lutero en su descubrimiento de la justificación por la fe ahora tenía el mismo efecto sobre Ryle. Por la gracia de Dios llegó a ser cristiano. De allí en adelante se notaba que fuertemente sostenía los principios de la reforma. [John Charles Ryle: Evangelical Bishop por Peter Toon & Michael Smout (Reiner Publications, Swengel, PA USA; 1976; page 26, traducido de una versión en inglés citada por otros.)]
Ryle se graduó con honores en 1838, pensando en la posibilidad de un futuro en el parlamento inglés pero el Señor su Creador y Salvador tenía otro plan.
Ahora vamos a oir un poco de la introducción al libro PERLAS CRISTIANAS (publicado ahora en 2 tomos con los títulos Nueva vida y El secreto de la vida).
“Lo menos que podía imaginarme a la edad de veinticinco años era que un día llegaría a ser ministro del Evangelio”. Así escribía J. C. Ryle al recordar los años de su juventud, y añadía: “Mi padre, además de ser un banquero opulento, poseía un vasto patrimonio en tierras; y yo, por ser el hijo mayor, esperaba heredar algún día una inmensa fortuna. Pero agradó a Dios cambiar el curso de mi vida. Este cambio vino como resultado de una quiebra y ruina total en los negocios y patrimonios familiares” Fue entonces cuando J. C. Ryle se percató de que, por encima de sus planes y aspiraciones, los designios providenciales de Dios encauzaban su vida por los senderos de un fecundo ministerio evangélico. Dios le había desposeído de las riquezas de este mundo para confiarle las riquezas sobreabundantes del Evangelio.”
En 1841 fue ordenado al ministerio de la Iglesia Anglicana por el obispo Sumner de Winchester, un evangélico convencido. Pasó dos años en la iglesia anglicana de New Forest, en Exbury. Después, fue enviado a Winchester por un año y luego a Helmingham en 1845 para ministrar en un sitio en el cual casi toda la gente vivieron en los terrenos de un solo hombre. Pero allí recibió un estipendio (remuneración) suficiente para poder casarse, y trabajó fielmente por 16 años. Se casó en 1845 y vio a su esposa morir en 1847. Ella dejó una niña. Luego se casó de nuevo en el año 1850 y después de ver 1 hija y 3 hijos nacer, Ryle vio la deterioración de la salud de ella por una enfermedad llamada “Brights”. Perdió esa esposa en el año 1860. En ese sitio Ryle comenzó su ministerio de escribir. Escribió tratados que se vendieron por un centavo cada uno. ¿Eres convertido? ¿Eres perdonado? ¿Eres santo? ¿Eres libre? ¿Eres un un sacerdote? etc. fueron algunos de los títulos. El contenido fue muy bíblico y el estilo fue claro y fácil de seguir. Cantidades fueron enviados a Australia y repartidos. Traducidos a español ayudaron a la iglesia reformada en México. Uno de sus tratados llamado “Verdadera libertad” alcanzó a un sacerdote en México llamado Manuel Agnas. Ese tratado servió para guiarle a la conversión a Jesucristo, en los tiempos de debate sobre la infalibilidad del papa.
Mientras Ryle iba exponiendo los evangelios en sus predicaciones, iba trabajando con diligencia para producir sus libros Expository Thoughts on the Gospels. Terminó al fin en 1873. En su valioso libro, Commenting and Commentaries, Spurgeon escribió el nombre de Ryle en mayúscula en letra negrita, y sus notas en letra cursiva, indicando así, como él explica, que esa obra está entre las que más recomienda.
RYLE (J. C., BA) Meditaciones expositivas sobre los cuatro evangelios. Para uso privado y en la familia.
Estimamos estos tomos. Son difusos y extensos, pero no más allá que lo necesario para lectura en la familia. El Sr. Ryle evidentemente ha estudiado todos los autores previos que escribieron sobre los evangelios, y ha dado una enseñanza individual de valor considerable.
Aunque Ryle los escribió para uso privado y en la familia, muchos ministros han sacado mucho provecho de estos libros. Juan es un comentario completo, y Lucas tiene muchas notas valiosas. Ryle consultó más que 40 autores en su preparación y la lista de ellos se encuentra en sus introducciones. Los evangelios explicados fueron traducidos a español. En la edición que Editorial CLIE reprodujo en 1977, edición tan antigua que contiene el texto de la Biblia en español anterior a la versión de 1909 (p.e., dice Isabel en vez de Elisabeth como en la versión de 19099 o Elisabet como en la de 1960), vemos esta nota (lo pongo como aparece, español antiguo y/o errores):
El volumen que ahora publicamos forma parte de una serie de cuatro, que sobre los cuatro Evangelios ha escrito un presbítero eminente de la iglesia Anglicana. Extensa ha sido su circulacion en ingles, lengua en que originalmente fueron escritos; y han sido altamente estimados, no solo por la exposicion clara y correcta del sagrado texto, sino todavía más por el fervor y entusiasmo con que proclaman é inculcan los dogmas evangélicos, y por la inteligencia profunda de las grandes verdades que en él se encierran, y sobre todo de aquellas que tienen por centro y fundamento á nuestro Señor y Salvador Jesu-Cristo; verdades que son las unicas que pueden salvar nuestras almas y reformar nuestras vidas. Esperamos que en esta version castellana, aun que algo compendiados, serán recibidos con aplauso por millares de almas ansiosas de oir lo que realmente dijo el Salvador, y poder así obedecer sus preceptos e imitar su ejemplo.
Faltaríamos á un deber sagrado si al mismo tiempo no rindiéramos un tributo de justas alabanzas á la “Asociacion de Señores de Brooklyn para ayudar las misiones evangélicas en Mexico,” que con sus esfuerzos incansables y generosos han reunido los fondos necesarios para pagar su traduccion. Acepten, pues, el testimonio de nuestra gratitud; y sepan, para que puedan bendicirlas, á quienes deben el maná celeste de la verdad evangélica, las almas que al leer estos volúmenes reciban regeneradas nueva vida. Aunque Ryle escribía mucho, no desatendió a su esposa ni a su parroquia. En cuanto a ella, muchas veces fue con ella a Londres buscando ayuda médica. En cuanto a la parroquia, las cosas publicadas en gran parte fueron escritos para el beneficio de su iglesia. En 1858 había una asistencia de 160 en su iglesia. Sólo 300 personas vivían en ese lugar. Este hecho que indica que Ryle tenía contacto con todos. No vivió aislado de sus feligreses.
Aunque estaba en una iglesia pequeña, fue conocido por sus escritos y predicaciones en conferencias. Como dice un autor, “En medio de los sonidos religiosos inciertos de la Inglaterra de la segunda mitad del siglo XIX, la voz evangélica de J. C. Ryle, fue clara y penetrante. Repercutió con una fuerza espiritual similar a la de su contemporáneo C. H. Spurgeon; y al igual que con el gran predicador bautista, la fuerza de la predicación de J. C. Ryle residía en la pureza doctinal de su mensaje. Y es que, como sucede con todo hombre de Dios, el corazón de J. C. Ryle estaba poseído por la verdad de la revelación bíblica.”
En el año 1861 fue trasladado a Stradbroke, que tenía una población de 1,300 y una buena remuneración, de tal manera que no tuvo que buscar ingresos de otras fuentes. Habia mucha gente pobre en ese sitio y mucho trabajo pastoral. El edificio se llenó y 250 niños recibían instrucción en la escuela dominical. Había reuniones en casas y en los meses del verano Ryle predicó 2 veces cada semana al aire libre.
Después de 40 años de ministerio, a la edad de 64 años fue nombrado primer obispo de la industrial y populosa ciudad de Liverpool (1880), gracias a las recomendaciones del primer ministro británico Benjamín Disraeli. Algunos opinan que Disraeli hizo esto no porque admiraba o estaba de acuerdo con Ryle, sino para fastidiar la oposición política del partido Liberal en Liverpool. No importa los sucesos que contribuyeron a este nombramiento. Ryle trabajó arduamente e hizo mucho bien hasta que no pudo más y renunció su posición a 83 años de edad, uno pocos meses antes de su muerte el 10 de junio de 1900 a la edad de 84. Ryle se había casado una tercera vez en el año 1861 pero se quedó viudo nuevamente en el año 1889. No volvió a casarse.
Ahora bien, cito de nuevo de la introducción de PERLAS CRISTIANAS:
Refiriéndose a él, uno de sus contemporáneos dijo: “Era un hombre de granito con un corazón de niño”. ¡Cuán acertada era esta descripción! Efectivamente, J. C. Ryle fue un hombre de granito. Su fe evangélica era como estos picos alpinos capaces de resistir los embates del más severo vendaval. Y ciertamente, muchos y severos fueron los vendavales que se arremolinaron con ímpetu sobre este fiel siervo de Dios, El movimiento católicoanglicano iniciado en Oxford, y del que Pusey y Newman eran las figuras más destacadas, se estrelló ante la firmeza doctrinal de J. C. Ryle; de modo que resultaron vanos los intentos de “romanizar” la Iglesia Anglicana en aquel entonces. J. C. Ryle defendió con tesón la fe evangélica y la herencia espiritual legado por los reformadores. “Nunca nos rendiremos” – era el lema de este campeón de la causa del Evangelio. Y hasta el fin de su vida mantuvo en alto el estandarte de la verdad revelada.
Ryle sabía bien que el creyente tiene lucha “contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad”, y por esto tomó sobre sí “toda la armadura de Dios”. En su tiempo las teorías alemanas sobre la inspiración de la Biblia encontraron una entusiasta acogida en Inglaterra, y tan hondo llegaron a calar éstas que todo aquel que todavía se adhería a la doctrina de la inspiración verbal y plenaria de la Biblia era considerado como un fósil teológico del pasado. J. C. Ryle permaneció firme en su posición evangélica. La crítica de la mal llamada ciencia y las teorías de la teología liberal no lograron hacer tambalear su fe en la Biblia como Palabra de Dios. “He aquí la roca; todo lo demás es arena”. Tanto en su teología como en su testimonio al mundo, J. C. Ryle fue un hombre de granito.
Así que vemos que Ryle enfrentó a aquellos que querían volver a la iglesia católica romana y a los liberales que no creían en la inspiración plenaria y la autoridad e infalibilidad de las Escrituras. En la introducción a las “Meditaciones sobre los evangelios: Juan, cap. 1-6” hay un buen ejemplo de su fe de la inspiración plenaria de las Escrituras. (Véase las páginas 13-16 de la edición de Editorial Peregrino, España, 2004.) En la introducción del libro Charges and Addresses (Banner of Truth, Edinburgh, 1978) los editores señalan que en 1887 Ryle despidió a su propio hijo Herbert Edward Ryle de una posición en la iglesia (Capellán Examinador) porque su hijo había aceptado las teorías de la “alta crítica” de las Escrituras. Continuamos ahora con los comentarios en PERLAS CRISTIANAS. Se dice que Ryle fue un hombre de granito:
Pero también fue un hombre “con un corazón de niño”, un verdadero israelita en cuyo corazón no había engaño; un verdadero hijo del Reino. Una marcada nota de nobleza y afecto caracterizaba sus acciones, incluso hacia aquellos que trataban de desacreditar su ministerio con falsas y maliciosas acusaciones. No había lugar para el odio o el rencor en el corazón de Ryle; y es que rebosaba de aquella caridad paulina que “no busca lo suyo, no se irrita, no piensa el mal; que todo lo sufre, todo lo cree, todo lo soporta”.
En el curso de su largo ministerio y unido a su amor sincero por la pureza del Evangelio, Ryle evidenció una profunda pasión por las almas perdidas. Su predicación fue esencialmente evangelística; el deseo de alcanzar a los no salvos constituia la meta primordial de sus sermones y también de sus escritos. Desde que Gutemberg inventara la imprenta, quizá ningún siervo de Dios se había percatado como Ryle de la importancia decisiva de la página impresa en la tarea de llevar el Evangelio a los inconversos. Sus tratados y folletos le dieron fama mundial. Escribió más de trescientos tratados, además de otros muchos escritos, y el número total de sus publicaciones en letra de molde superó los doce millones (12,000,000) de ejemplares.
En su afán para hacer llegar el mensaje salvador a las almas, Ryle sacrificó su vasta erudición oxoniana, y consiguió presentar sus mensajes en un lenguaje sencillo, claro y directo. Ya en los títulos mismos de sus tratados se aprecian estas características: “¿Cómo lees?” “¿Eres feliz?” “¿Eres libre?” “¿Es tu corazón recto delante de Dios?”, etc. Además, estaba dotado de la habilidad poco común de expresar profundas verdades en giros proverbiales fáciles de retener en la memoria (“Lo que tejemos en esta vida lo llevamos en la eternidad”. “No nos metamos con la persona, pero sí con su pecado”, etc.). Esto en cuanto a su estilo. En lo que se refiere al contenido de sus mensajes, además de la nota esencialmente bíblica a las que hemos ya aludido, descubrimos un maravilloso equilibrio doctrinal en la exposición de las Escrituras. Ryle era un creyente con una fe equilibrada, una mente equilibrada y un juicio equilibrado.
Ryle escribió un excelente mensaje sobre la sencillez en la predicación (Simplicity in preaching, THE UPPER ROOM, Banner of Truth, London, 1970, páginas 35 – 55). Aunque hizo el mensaje por predicadores de habla inglés (y así habla de palabras sajones y franceses, etc.), hay principios que sirven para cualquier idioma.
Teológicamente se había formado a los pies de los reformadores y llegó a conocer, como pocos lo han conseguido, a los puritanos. Consideraba a éstos como los expositores más versados en la “mente de la Escritura”. Y hay, ciertamente, raudales de doctrina en sus escritos; pero ésta no aparece aisladamente y según los moldes áridos de una teología que está en las nubes, sino en su íntima relación con lo práctico, con un andar santo en la vida del creyente. En sus escritos se transparenta un constante equilibrio en lo doctrinal y lo práctico.
Por eso, J I Packer y otros miran a Ryle como si fuera un verdadero puritano, viviendo en otra época. No guardó como secreto su admiración por los puritanos.
Entre otros sucesos de su día, Ryle tomó nota de la enseñanza dada en las conferencias “Keswick” y la enseñanza que dieron sobre la santidad en términos de la necesidad de ser pasivo (“Let go and let God…”, “Stop trying and start trusting”, etc. o sea, “Deja de esforzarte y comienza a confiar en Dios.”) para conseguir una vida más profunda o más alta por medio de una segunda bendición o experiencia. Pero
Su concepto de la vida cristiana respira un activismo netamente bíblico. Para Ryle el verdadero cristianismo no puede armonizarse con una noción estática de la fe, sino que, por el contrario, la vida espiritual que se recibe con el nuevo nacimiento es como una fuerza impulsora que pone a todas las facultades de la persona salva en acción constante. Así como el movimiento es manifestación de un principio de vida, la actividad en los senderos de la santidad es evidencia de un genuina vida espiritual en Cristo. Todos sus escritos reflejan un constante preocupación por el tema de la santidad.
Esto no quiere decir que Ryle no creía que la santificación no es por gracia y por medio de la fe. Su mensaje sobre la santificación es un mensaje netamente bíblico y claro y equilibrado.
Finalmente hay un comentario en la introducción que vamos citando sobre su amor a todos los cristianos verdaderos, sin tomar en cuenta la denominación.
Su cristianismo no venía delimitado por los horizontes confesionales de su propia denominación evangélica. Cierto es que fue miembro de la Iglesia Anglicana y llegó a ser obispo de Liverpool, pero su visión de la Iglesia de Cristo y su amor por los diferentes “miembros de la familia de Dios” elevaban su alma noble por encima de las peculiaridades propias de toda denominación. “Puesto que no hay salvación excepto en Cristo” – escribía –, “amemos a todos aquellos que aman al Señor Jesús con sinceridad, y le ensalzan como Salvador de sus almas. No nos encerremos en nuestra cáscara y miremos de reojo a aquellos que no ven todas las cosas como nosotros las vemos. No miremos si el creyente es independiente, metodista, bautista, etc.; si en verdad ama a Cristo y pone a Cristo en el lugar que le corresponde, entonces amémosle con todo nuestro corazón. Viajamos con rapidez hacia un lugar donde no habrá denominaciones, nombres, ni formas de gobierno, y en donde Cristo será el todo. Preparémonos, pues, para tal lugar amando a todos aquellos que están en el camino que conduce al mismo. Mientras veamos que se mantienen las doctrinas de la Biblia y se exalta a Cristo, mostremos hacia los que así hacen aquella verdadera caridad que todo lo cree, y todo lo espera.”
Físicamente Ryle era hombre grande para esos tiempos, seis pies con tres pulgadas (6’ 3”), con una voz potente, pero aunque su presencia fue imponente, su conducta armonizaba con sus metas de glorificar a Cristo. Ryle era un líder amado que hizo mucho bien como predicador y pastor en los días de su vida, pero son sus libros y folletos que tenemos como patrimonio. Son diversos – exposición biblica, estudios devocionales, estudios históricos, estudios doctrinales y estudios sobre la fe y práctica de la iglesia anglicana. “Amante de la Reforma del siglo XVI y sus altos principios cristianos, escribió sobre los mártires de la misma en Inglaterra, así como sobre los grandes líderes evangélicos del Avivamiento religioso del siglo XVIII, como Whitefield.” “Sus obras devocionales han sido de incalculable bendición a muchos de sus lectores, por su llamado activismo bíblico, en el sentido de que el verdadero cristiano no puede contentarse con una visión estática de la fe, sino que la vida espiritual, recibida por el nuevo nacimiento, debe ser una fuerza que impulse todas las facultades de la persona renacida. J.I. Packer dice que todo buen creyente encontrará en Ryle una fiesta, una mina de oro, un acicate, comida, bebida, medicina, todo en uno.” “Martyn Lloyd-Jones describío los escritos de Ryle como ‘una distilación de la teología verdaderamente puritana presentada en una forma moderna y fácil de leer’.” Vemos en Ryle un hombre que quiso promover el conocimiento, honor y gloria de Jesucristo. Dijo, “Mi deseo principal en todo lo que escribo es exaltar al Señor Jesucristo y hacerle parecer hermoso y glorioso delante de los ojos de los hombres; y promover el aumento y crecimiento del arrepintimiento, fe y santidad en la tierra.” Su primer tomo de “Meditaciones sobre los evangelios” fue presentado “con una ferviente oración para que sirva para el fomento de la religión pura y sin mácula…” Ryle era un hombre recto e íntegro en referencia a sus votos como pastor, y en su identidad con la fe de la reforma. Como él mismo testificó que nadie iba a encontrar cosas nuevas en sus meditaciones sobre los evangelios, no vamos a ver “…nada …que no esté en perfecta armonía con los Treinta y Nueve Artículos de mi iglesia y que no concuerde con todas las confesiones de fe protestantes.” (Pág 13 de la introducción de Meditaciones sobre los Evangelios: Mateo; Editorial Peregrino, España, 2001) Por supuesto, es aquí que, como bautistas reformados, tenemos que advertir a los lectores de sus libros que no debemos seguirle en su apoyo del bautismo de los niños, o en sus ideas sobre el gobierno de la iglesia y la relación de ella con el estado. Tampoco aceptamos el principio normativo de la adoración. Pero, aunque esas cosas aparecen, no reciben atención desmedida, y por eso Ryle ha sido y es amado y aceptado por los que aman la fe reformada y evangélica como predicada por Whitefield. Si los bautistas no hubieran amado a Ryle la venta de sus libros sería mucho menos. Pero, amamos su doctrina, su estilo claro, su manera de enseñar. Mucho han recibido ayuda y han podido ayudar a otros.