29.2.12

AGUSTÍN DE HIPONA


Fechas: (354-430)
  
Datos Biográphicos:
Considerado el más importante de los teólogos cristianos desde el Apóstol Pablo, Agustín nació el 13 de noviembre del año 354 en la ciudad de Tagaste, actual territorio de Argelia, en el Norte de África. Sus padres, Patricio y Mónica, pertenecían a la clase media, aunque se distanciaban por sus creencias: Patricio era pagano, mientras que Mónica aceptó la fe cristiana y se destacó por su piedad. 
Determinado a que su hijo fuera abogado, Patricio le envió a estudiar a Tagaste, Madaura, y posteriormente a Cartago. Agustín cursó sus estudios con brillantez, pero, al mismo tiempo, arrastrado por la pasión juvenil y las tentaciones de la época, se entregó a una vida disoluta. 
A la muerte de su padre, consciente de los muchos sacrificios por él realizados para que pudiera gozar de instrucción, decidió enmendar un poco su vida y comenzó a interesarse por las ideas religiosas. Sin embargo, con una mente entregada por completo a la filosofía griega y preocupado por el problema del origen del mal, entró en la secta de los maniqueos de la que formó parte nueve años, una religión de origen persa que proclamaba la existencia de dos dioses u origenes últimos de todas las cosas en conflicto constante: la luz y las tinieblas. Años después, (387-400) escribiría numerosas obras contra los maniqueos. 
Convertido en un erudito formidable y en un magnífico orador, consiguió afincarse en Roma y abrir una escuela, trasladándose posteriormente a Milán, en calidad de profesor de retórica en la sede del famoso obispo Ambrosio. 
Los sermones de Ambrosio le acercaron al verdadero cristianismo y comenzó a leer las epístolas de Pablo. Un día, estando en el jardín, escuchó una voz del Cielo que le decía: «Toma y lee» ; se levantó a toda prisa y entrando en la casa donde tenía las cartas de Pablo, las abrió al azar y leyó en Romanos: 
«No en glotonerías y borracheras, no en lechos y disoluciones, no en pendencias y envidia: mas vestíos del Señor Jesucristo y no hagáis caso de la carne en sus deseos» (Ro. 13: 13 y 14). Agustín se retiró entonces a una finca, a fin de meditar, y meses después, el sábado de Pascua del año 387, recibía el bautismo de manos de Ambrosio. 
En el 388, tras la muerte de su madre, regresó a Tagaste y fundó un monasterio, en el cual permaneció hasta ser ordenado presbítero en el año 391, siendo consagrado cuatro años después, a la muerte del Obispo titular, como obispo de la ciudad de Hipona, cargo que ocupó hasta su muerte. 
Fue allí donde realizó la práctica totalidad de su inmensa obra literaria, en la que destacan obras tan conocidas como sus Confesiones, La ciudad de Dios, La verdadera religión, La utilidad de creer, Tratado sobre la Trinidad, conocido también como Enquiridion. 
Agustin enfrentó con la mayor dureza el cisma de los Donatistas, originado en el año 312 y que dominada buena parte de la Iglesia en el Norte de Africa, enfrentándola al nuevo concepto católico de una sóla iglesia centrada en Roma. 
El pensamiento de Agustín dominó por completo a lo largo de toda la Edad Media y al llegar la Reforma en el siglo XVI, tanto reformadores como contrareformadores hicieron su propia interpretación de Agustín hasta el punto de llegar a considerar la Rerforma –como alguién ha dicho– cómo la doctrina de Agustín sobre la gracia rebelándose contra la doctrina de Agustín sobre la Iglesia